El Calentamiento Global y las transformaciones en zonas costeras de Costa Rica sin conocimiento de causa

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¿Se puede usted imaginar morir de HIPERTERMIA? Una condición en que nuestros procesos fisiológicos colapsan por la sencilla razón de que, ante las elevadas temperaturas generadas por el cambio climático, nuestro cuerpo no puede disipar el calor que genera nuestro metabolismo. Esto no es un capítulo de ciencia ficción, es lo que los científicos están llamando la era del punto de ebullición, situación que se está presentando ya en muchas regiones del orbe donde se han mantenido por más de tres semanas temperaturas cercanas a los 40 grados Celsius, con picos de 47 grados Celsius. Esto ha provocado la muerte de miles de personas por un golpe de calor, especialmente enfermos y adultos mayores, debido a la pérdida de la regulación climática que nos permitía vivir el día a día sin preocuparnos del clima. 

Un balance que está en riesgo por la emisión masiva de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Los mares y océanos son particularmente sensibles a cambios de temperatura, y hay ecosistemas completos, como los arrecifes de coral, que están en riesgo de desaparecer por el impacto climático, como ya lo estamos viviendo en Costa Rica en algunas regiones. 

Si la temperatura del planeta sigue aumentando al ritmo en que lo está haciendo, los fenómenos meteorológicos como huracanes, tornados, sequías extremas e incendios forestales seguirán intensificándose. Con el aumento de temperatura perderemos cada vez más biodiversidad, los océanos incrementarán su nivel de acidez —lo cual impedirá las condiciones viables para la vida marina— y los suelos serán menos fértiles con un consecuente impacto en la producción de alimentos. Esto nos podría derivar conflictos sociales sumamente fuertes. 

Los incumplimientos de los países a los múltiples acuerdos internacionales ponen en peligro de aumentar la temperatura en la tierra a más de 1.5 grados Celsius a 2 grados Celsius, lo que permite ver las predicciones de los cuerpos científicos que han venido advirtiendo del caso.

El Acuerdo de París es un instrumento jurídicamente vinculante —es decir, se puede hacer cumplir a los países a través de la aplicación de leyes internacionales—, y su objetivo es mantener el aumento de la temperatura del planeta por debajo de 1.5 grados Celsius y así reducir, significativamente, los riesgos y efectos negativos del cambio climático. Al firmar este acuerdo nuestro país se comprometió al igual que 196 países más a contar con un plan de mitigación y adaptación al cambio climático.

No obstante, los desafíos son de tal urgencia y magnitud que las acciones que se realicen deben ser inmediatas, contundentes y de gran escala. Los países firmantes deben generar y aportar información sobre el cumplimiento y avance de sus compromisos. Es un amplio ejercicio de transparencia a nivel global para promover la integridad ambiental, la transparencia, la exactitud y la coherencia en su Contribución Nacionalmente Determinada (NDC). Las NDC obligan a los países a desarrollarse de manera sostenible y planificada, como logramos contribuir a disminuir las emisiones de Gases de Efecto de Invernadero (GEI). El Gobierno Central debe divulgar sus políticas para hacer cumplir las NDC a nivel de sus gobiernos locales los cuales deben planificar el manejo y ordenamiento de sus territorios, sin poner en riesgo la convivencia comunal. Las NDC son un instrumento de política climática que debe incluir a la naturaleza como parte fundamental de la solución. 

Las Soluciones Climáticas basadas en la Naturaleza:

El Artículo 5 del Acuerdo de París hace énfasis en la importancia que los bosques y otros ecosistemas naturales tienen para alcanzar los objetivos mundiales sobre el clima

¿Qué pasa cuando derribamos nuestros bosques? El carbono absorbido se libera de nuevo a la atmósfera, lo cual contribuye al calentamiento del planeta y a desencadenar un ciclo de impactos negativos, pero ahora intensificados.

La pérdida de cobertura arbórea es uno de los problemas más grandes que enfrenta nuestro planeta. En 2020 se perdieron más de 4.2 millones de hectáreas de bosques tropicales primarios —el ecosistema con mayor diversidad biológica del mundo— lo que liberó 2,640 millones de toneladas de carbono, una cantidad equivalente a las emisiones anuales de 570 millones de automóviles. Además de la liberación de carbono, también desaparecen incontables poblaciones de flora y fauna e invaluables servicios ecosistémicos, como agua limpia, polinización, aire, regulación del clima y prevención de enfermedades.

Los bosques son esenciales para mantener la vida en el planeta. No hay duda al respecto. Los países firmantes del Acuerdo de París deben enfocar sus esfuerzos para definir acciones concretas que se incluyan en sus NDC.

Cómo nuestros gobiernos locales deberían planificar sus NDC:

  • Definir metas y objetivos específicos para los bosques, de manera que las actividades en esos territorios se regulen y se mitiguen los riesgos sociales y ambientales generados por la tala ilegal o sin planificación. 
  • Contar con metodologías y sistemas de monitoreo que permitan identificar el nivel de protección de los bosques y las emisiones evitadas.
  • Contar con una estrategia REDD+ (Reducción de las Emisiones Derivadas de la Deforestación y la Degradación de los Bosques) que pueda formar parte, de manera explícita, de su NDC.

Lo anterior debe ocurrir en el más alto nivel de gobierno, en ese en el que se construye la política pública y, en este caso, climática. Sin embargo, a nivel individual es fundamental tomar conciencia del hecho de que nuestros patrones de consumo de bienes y servicios impulsan fuertes cambios en la vegetación natural. Esto genera un impacto creciente del cambio climático en bosques, selvas, charrales, pastizales, etc. y se expresa en sequías más prolongadas, temperaturas más extremas y tormentas más intensas.

Dónde están los reservorios de carbono en nuestras comunidades y su importancia en el ecosistema:

Todos los ecosistemas son reservorios naturales de carbono. Inventariarlos y tomarlos en cuenta en los procesos de planificación urbana es tarea de nuestras instituciones públicas y en especial de los gobiernos locales a la hora de tomar decisiones en la regulación territorial. Esos recursos son: 

1–  Los humedales (no son la excepción): 

ALos suelos y raíces de los manglares 

B-  pastos marinos 

C- marismas

Estos tres tipos de humedales costeros, comúnmente conocidos como ecosistemas de carbono azul, proporcionan un espectro único y muy completo de beneficios de mitigación, adaptación y resiliencia para ciertas comunidades alrededor del mundo. En zonas costeras son la primera barrera de protección contra huracanes, tormentas severas, oleaje y fuertes vientos. Además, brindan oportunidades de desarrollo económico para las comunidades que se dedican a la pesca y la acuicultura. Sin embargo, por sus características y peculiaridades son ecosistemas muy expuestos a ser afectados profundamente por desarrollos inmobiliarios costeros. Por ello, es fundamental que las acciones de protección, restauración y mantenimiento de todos los sistemas costeros y marinos sean prioridad en las políticas climáticas de los países y sus regiones. 

2- Los territorios en los que se realiza la agricultura y la ganadería proveen servicios ecosistémicos importantes y, bien manejados, pueden mantener la biodiversidad allí presente. Además, son hábitat de polinizadores, espacios para la captación y aprovisionamiento de agua y, si se manejan adecuadamente, promotores de la fertilidad del suelo. Estos servicios no solo se dan en los territorios agrícolas, sino también en operaciones ganaderas extensivas y en zonas forestales protegidas dentro o alrededor del paisaje.

No obstante, estos territorios de producción de alimentos también conllevan el riesgo de que extiendan la frontera agrícola cada vez más y se elimine la vegetación natural. Por lo que debemos idear estrategias que incluyan buenas prácticas agrícolas y ganaderas, como la restauración de tierras degradadas, la agricultura de conservación, la “agrosilvicultura” y los sistemas “silvopastoriles” en extensas áreas silvestres. Y también debemos contar con sistemas robustos de monitoreo con los que se puedan evaluar las emisiones generadas, las emisiones mitigadas y todas aquellas acciones que abonen a la lucha contra el cambio climático. Aunque esto pareciera imposible para los gobiernos locales (Municipalidades) debería ser una regla establecida por el Instituto de Fomento Municipal (IFAM), condicionado a la distribución y gasto de sus presupuestos municipales. Darle cuentas climáticas a la comunidad es lo mismo que darle cuentas económicas, ya que el estado de recursos naturales deben ser parte de las cuentas nacionales, de acuerdo a lo establecido en los NDC como parte del acuerdo de París. 

Cumplir con nuestros compromisos climáticos a través de reducciones significativas de emisiones de gases de efecto de invernadero, de acuerdo con el compromiso cuantificado en las NDC es el único camino para descarbonizar nuestra economía y estilo de vida y sumarnos a muchos otros países que avanzan con determinación hacia nuevos modelos de generación de energía y desarrollo.

Cómo visualizamos el futuro de nuestras comunidades si atendemos con responsabilidad el manejo de nuestros recursos:

Entender nuestra participación y responsabilidad ciudadana en el manejo de nuestros recursos naturales es parte de un proceso de concientización y educación que nos permitirá disminuir la brecha de esa ventana de 10 años ante una amenaza clara, y palpable como el cambio climático. Todo sistema de vida está interconectado y una decisión económica, política, social o ambiental repercute, de manera directa e ineludible, en cada parte del sistema de una u otra manera.

Asumir este compromiso en mantener el aumento de la temperatura por debajo de 1.5º Celsius a nivel global, es una responsabilidad local, ya que la mayoría de los países generan sólo políticas generales y no locales como parte del compromiso de los acuerdos antes citados. 

Debemos hacer los esfuerzos necesarios para generar la debida planificación urbana y un verdadero ordenamiento territorial que nos brinde la mayor calidad de vida sin afectar los recursos naturales. 

Si logramos inventariar los recursos naturales con que contamos y las emisiones que generamos a nivel de distrito, cantón o provincia se podría generar una distribución de los presupuestos basado en acciones climáticas acorde a la disponibilidad de los recursos naturales, protección de los ecosistemas acorde con su situación geográfica, generando una equidad ambiental acorde con su manejo. Promover una educación acorde con la mitigación y disminución del riesgo climático, bajo diferentes programas comunales para mejorar el aprovechamiento de sus recursos y su restauración. 

El desarrollo económico se debe pensar desde una visión integral. Desde la naturaleza, y por y para la gente. En la medida en que entendamos el papel que jugamos como humanos en la cadena de la vida, sabremos tomar mejores decisiones. El vínculo con nuestro entorno se debe establecer bajo un marco de respeto y equilibrio; sólo así prevalecerán las condiciones que hacen posible la vida en nuestro planeta.

NOTA:  México y sus compromisos climáticos internacionales

Texto original de Mariana Díaz Ávila y Lorenzo Rosenzweig del 27 de julio de 2023 adaptado por Don Ronald Sánchez Porras para Santa Teresa Hoy. 

Don Ronald Sánchez fue director de la Maestría de Desarrollo Sostenible en la Universidad de Costa Rica además de Director del Parque Nacional Santa Rosa y líder en diversos proyectos relacionados con primates.


Global Warming and transformations in coastal zones of Costa Rica

Can you imagine dying of HYPERTHERMIA? A condition in which our physiological processes collapse for the simple reason that, given the high temperatures generated by climate change, our body cannot dissipate the heat generated by our metabolism. This is not a science fiction chapter, it is what scientists are calling the era of the boiling point, a situation that is already occurring in many regions of the world where temperatures close to 40 degrees Celsius have been maintained for more than three weeks, with peaks of 47 degrees Celsius. This has caused the death of thousands of people from heat stroke, especially the sick and the elderly, due to the loss of climate regulation that allowed us to live day to day without worrying about the weather.

A balance that is at risk due to the massive emission of greenhouse gasses into the atmosphere. The seas and oceans are particularly sensitive to changes in temperature, and there are entire ecosystems, such as coral reefs, that are at risk of disappearing due to climate impact, as we are already experiencing in Costa Rica in some regions.

If the planet’s temperature continues to rise at the rate it is, weather events such as hurricanes, tornadoes, extreme droughts and wildfires will continue to intensify. With the increase in temperature we will lose more and more biodiversity, the oceans will increase their level of acidity —which will prevent viable conditions for marine life— and the soils will be less fertile with a consequent impact on food production. This could lead to extremely strong social conflicts.

The non-compliance of the countries to the multiple international agreements puts in danger of increasing the temperature on earth to more than 1.5 degrees Celsius to 2 degrees Celsius, which allows us to see the predictions of the scientific bodies that have been warning of the case.

The Paris Agreement is a legally binding instrument —that is, it can be enforced by countries through the application of international laws—, and its objective is to keep the increase in the planet’s temperature below 1.5 degrees Celsius and thus significantly reduce the risks and negative effects of climate change. By signing this agreement, our country committed itself, like 196 other countries, to have a climate change mitigation and adaptation plan.

However, the challenges are of such urgency and magnitude that the actions that are carried out must be immediate, forceful and on a large scale. The signatory countries must generate and provide information on the fulfillment and progress of their commitments. It is a broad global transparency exercise to promote environmental integrity, transparency, accuracy and consistency in its Nationally Determined Contributions (NDC). The NDCs oblige countries to develop in a sustainable and planned way and contribute to reducing carbon emissions and Greenhouse Gasses (GHG). The Central Government must disclose its policies to enforce the NDC at the level of its local governments, which must plan the management and ordering of their territories, without jeopardizing communal coexistence. The NDCs are a climate policy instrument that must include nature as a fundamental part of the solution.

Nature-Based Climate Solutions

Article 5 of the Paris Agreement emphasizes the importance of forests and other natural ecosystems in achieving global climate goals.

What happens when we cut down our forests? The absorbed carbon is released back into the atmosphere, contributing to global warming and triggering a cycle of negative and now intensifying impacts.

Tree cover loss is one of the biggest problems facing our planet. In 2020, more than 4.2 million hectares of primary tropical forests—the most biologically diverse ecosystem in the world—were lost, releasing 2.64 billion tons of carbon, an amount equivalent to the annual emissions of 570 million cars. In addition to the release of carbon, countless populations of flora and fauna and invaluable ecosystem services such as clean water, pollination, air, climate regulation and disease prevention are also disappearing.

Forests are essential to sustain life on the planet. No doubt about it. The signatory countries of the Paris Agreement must focus their efforts to define concrete actions that are included in their NDCs.

How our local governments should plan their NDCs:

  • Define specific goals and objectives for forests, so that activities in those territories are regulated and the social and environmental risks generated by illegal or unplanned logging are mitigated.
  • Have methodologies and monitoring systems that allow identifying the level of protection of forests and the emissions avoided.
  • Have a REDD+ strategy (Reducing Emissions Derived from Deforestation and Forest Degradation) that can be an explicit part of its NDC.

This must occur at the highest level of government, where public policies are built and, in this case, climate. However, at the individual level it is essential to become aware of the fact that our consumption patterns of goods and services drive strong changes in natural vegetation. This generates a growing impact of climate change on forests, jungles, bushes, grasslands, etc. and is expressed in longer droughts, more extreme temperatures and more intense storms.

Where are the carbon reservoirs in our communities and their importance in the ecosystem?

All ecosystems are natural carbon reservoirs. Inventorying them and taking them into account in urban planning processes is the task of our public institutions and especially local governments when making decisions on territorial regulation. Some of those resources are: 

1. Wetlands with no exception:

AMangrove soils and roots

B- Seagrass

C- Marshes

These three types of coastal wetlands, commonly known as blue carbon ecosystems, provide a unique and comprehensive spectrum of mitigation, adaptation and resilience benefits for certain communities around the world. In coastal areas they are the first protection barrier against hurricanes, severe storms, waves and strong winds. In addition, they provide economic development opportunities for communities engaged in fishing and aquaculture. However, due to their characteristics and peculiarities, they are ecosystems that are highly exposed to being profoundly affected by coastal real estate developments. For this reason, it is essential that actions for the protection, restoration and maintenance of all coastal and marine systems are a priority in the climate policies of the countries and their regions.

2. The territories in which agriculture and livestock are carried out provide important ecosystem services and, well managed, can maintain the biodiversity present there. In addition, they are habitat for pollinators, spaces for the collection and supply of water and, if managed properly, promoters of soil fertility. These services occur not only in agricultural territories, but also in extensive cattle operations and in protected forest areas within or around the landscape.

However, these food production territories also carry the risk of extending the agricultural frontier more and more and removing natural vegetation. So we must devise strategies that include good agricultural and livestock practices, such as restoration of degraded lands, conservation agriculture, «agroforestry» and «silvopastoral» systems in extensive wilderness areas. And we must also have robust monitoring systems with which to evaluate the emissions generated, the mitigated emissions and all those actions that contribute to the fight against climate change. Although this seems impossible for local governments (Municipalities) it should be a rule established by the Municipal Development Institute (IFAM), conditioned on the distribution and spending of their municipal budgets. Reporting back climate accounts to the community is the same as reporting economic accounts, since the state of natural resources must be part of the national accounts, according to what is established in the NDC as part of the Paris agreement.

Meeting our climate commitments through significant reductions in greenhouse gas emissions, in accordance with the commitment quantified in the NDCs, is the only way to decarbonize our economy and lifestyle and join many other countries that are moving forward with determination towards new models of energy generation and development.

How do we visualize the future of our communities if we responsibly manage our resources?

Understanding our citizen participation and responsibility in the management of our natural resources is part of a process of awareness and education that will allow us to reduce the gap of that 10-year window in the face of a clear and palpable threat such as climate change. Every life system is interconnected and an economic, political, social or environmental decision has a direct and unavoidable impact on each part of the system in one way or another.

Assuming this commitment to keep the temperature increase below 1.5º Celsius globally is a local responsibility, since most countries generate only general policies and not local ones as part of the commitment of the aforementioned agreements.

We must make the necessary efforts to generate proper urban planning and a true territorial ordering that offers us the best quality of life without affecting natural resources.

If we manage to inventory the natural resources that we have and the emissions that we generate at district, canton or province level, a distribution of budgets based on climate actions could be generated according to the availability of natural resources and protection of ecosystems according to their geographical location, generating environmental equity in accordance with its management. Promote an education in accordance with the mitigation and reduction of climate risk, under different community programs to improve the use of their resources and their restoration.

Economic development must be thought of from an integral vision. From nature and for the people. To the extent that we understand the role we play as humans in the chain of life, we will know how to make better decisions. The link with our environment must be established under a framework of respect and balance; Only then will the conditions that make life possible on our planet prevail.

NOTE: Mexico and its International Climate Commitments

Original text by Mariana Díaz Ávila and Lorenzo Rosenzweig on July 27, 2023, adapted by Don Ronald Sánchez Porras for Santa Teresa Hoy.

Mr. Ronald Sánchez was director of the Master’s Degree in Sustainable Development at the University of Costa Rica, as well as Director of the Santa Rosa National Park and leader in various projects related to primates.

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