Ataques de cocodrilos, ¿hay sobrepoblación?

——————English below——————

A raíz del desafortunado accidente sucedido en el Río Cañas, ha surgido en las últimas semanas el debate sobre si hay sobrepoblación de cocodrilos y cómo manejar este conflicto entre vida silvestre y humanos. 

En Costa Rica podemos encontrar cocodrilo americano (Crocodylus acutus) o lagarto amarillo y Caimán o guajipal (Caiman crocodylus). El caimán es una especie pequeña y no suele representar riesgo a humanos, sin embargo, el cocodrilo americano si se ha visto envuelto en accidentes con humanos, en ocasiones fatales, como el sucedido en las últimas semanas en el Río Cañas. 

El hábitat del cocodrilo americano son ríos, lagunas, esteros e incluso la costa marina tanto en el Caribe como en el Pacífico. Puede llegar a superar los cuatro metros de longitud y son estos ejemplares grandes los que ejercen dominancia en los espacios de caza o reproducción y pueden mostrar agresividad ante otros individuos de la misma especie u otros animales que puedan considerar una amenaza. Estos comportamientos agresivos pueden aumentar en época de reproducción y cría. 

Hablamos con Don Ronald Sánchez Porras, que fue director de la maestría de Desarrollo Sostenible en la Universidad de Costa Rica y lideró una tesis sobre este tema “Si conocemos sus ciclos, podemos entender cuándo son más agresivos”. 

Fotografía propiedad de Michelle Reback – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0

El cocodrilo americano se alimenta principalmente de peces, pero al ser un depredador oportunista, puede alimentarse de cualquier otra presa como aves, reptiles y mamíferos como perros, vacas y caballos que se acerquen a las aguas a beber. Los humanos no son la excepción, también son mamíferos que se pueden considerar presas. 

Además, su estrategia de caza es muy efectiva, sumergiendo a la presas al punto más profundo del lago para que se ahogue. Esto hace que los ataques de cocodrilo, aunque poco frecuentes, tengan una alta mortalidad. 

A pesar de la percepción de que son una plaga o que hay sobrepoblación, los expertos coinciden en que no hay sobrepoblación y que la alta densidad que hay bajo el puente del río Tárcoles es una excepción. Se puede hablar de sobrepoblación cuando el número de ejemplares sobrepasa las capacidades del ecosistema, y no es el caso de los cocodrilos. 

Es cierto que las poblaciones han crecido desde que se iniciaron las medidas conservacionistas en la década de 1970 con la creación de las áreas silvestres protegidas y la firma de tratados internacionales para la protección de ciertas especies (por ejemplo la Convención Internacional para el Tráfico de Especies, CITES). Estas medidas de protección se instauraron ya que las poblaciones habían sido diezmadas a causa de la caza de cocodrilos por temor a ataques al ganado y por la industria peletera. 

A la vez que la población de cocodrilos se normalizaba, también crecía rápidamente la población humana. Según datos del INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) la población de Costa Rica ha pasado de 2,14 millones en 1970 a 5,13 millones de habitantes en la actualidad. 

La población humana ha crecido sobre todo en las costas: un 40% en el Pacífico en los últimos 20 años. De esta manera, las probabilidades de encuentros con cocodrilos también ha aumentado. 

Además, los humanos somos responsables de la eliminación de depredadores de huevos y crías de cocodrilo como son las garzas, cigüeñas, rapaces, zorros y felinos. También somos responsables de proporcionar nuevas oportunidades de alimentación a cocodrilos al depositar desechos de pescado en ríos o esteros, dejando libres a las mascotas e incluso introduciendo tilapias, un pez africano que hoy es común en algunos ríos. 

La población de cocodrilos aumenta con la población humana, ya que los propios humanos lo favorecen. Donde más aumentan ambas poblaciones es en la costa pacífica. 

Fotografía propiedad de renunciamosyviajamos.com

“Si nos preguntamos por qué algunos ríos tienen una densidad mayor de cocodrilos se debe a que los hemos convertido en cloacas y basureros” se lamenta Don Ronald Sánchez. 

Los cocodrilos contribuyen al equilibrio, a la biodiversidad y al reciclaje de materiales y nutrientes en los ecosistemas. Además, por su tamaño y amplia distribución se pueden usar como especies indicadoras de contaminación o cambios del ecosistema. 

Para los humanos, la función más evidente es la de atraer turistas. En el puente sobre el río Tárcoles y alrededores, el avistamiento de cocodrilos es de las actividades que más beneficios reporta. 

“Lo más triste es que el SINAC no hace su trabajo de monitoreo de poblaciones y tampoco denuncia de oficio un delito de los tour operadores que los alimentan. Además en ocasiones la ciudadanía retira carteles de advertencia con la creencia de que aleja al turista, cuando en realidad el cocodrilo puede convertirse en un polo económico si se maneja adecuadamente” expone Don Ronald Sánchez. 

¿Cuáles podrían ser las soluciones para evitar el conflicto?

Algunas de las soluciones propuestas por expertos son eliminar individuos que ya hayan atacado a humanos o trasladarlos a otros lugares. Estas acciones pueden alterar la jerarquía de dominancia y generar nuevos conflictos y desplazamientos de los cocodrilos a otras áreas más cercanas a los humanos, lo que puede resultar peligroso. 

Por otro lado, la traslocación de cocodrilos ha probado no ser efectiva, porque generalmente regresan al sitio inicial, aun cuando se les haya trasladado por cientos de kilómetros.

Igualmente, el eliminar solo cocodrilos que han atacado a humanos no terminaría con el riesgo ya que cualquier cocodrilo de un tamaño suficiente podría atacar a un humano y tampoco se puede eliminar a todos los cocodrilos de un entorno por su papel ecológico y porque son una especie protegida 

En Costa Rica, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), como autoridad estatal y agencia reguladora del manejo de la vida silvestre, debe valerse de la información científica disponible para dictar las medidas a tomar con el fin de minimizar el conflicto y coordinar acciones con otros actores. Ha habido iniciativas y propuestas para dar seguimiento a las poblaciones de cocodrilos entre la academia y las instituciones pero desafortunadamente nunca se consolidaron y se siguen planteando soluciones que no son siempre las recomendadas por los expertos y no se logra la solución integral. 

Aparte de generar la información base requerida para establecer un plan de manejo a nivel nacional, la academia costarricense podría apoyar medidas encaminadas a reducir el conflicto con cocodrilos a través de sus programas de extensión y acción social.

Entre esas medidas se incluyen: monitoreo de poblaciones a lo largo de todo el país, identificación de sitios de riesgo, rotulación y comunicación a comunidades locales y tour operadores, diseño y establecimiento de sistemas de barreras (recintos de exclusión) en orillas de ríos para bañistas y evaluación de medidas de compensación por ataques a animales domésticos.

Fotografía de renunciamosyviajamos.com

Estas acciones requieren la coordinación y la participación de otros actores, incluyendo el Instituto Costarricense de Turismo, el Ministerio de Educación Pública, la Cruz Roja, asociaciones comunales y por supuesto, el Sinac. Solo acometiendo el problema de manera coordinada y conjunta podremos reducir el conflicto y con ello, quizás, la tragedia.

Referencia: “Los cocodrilos y un conflicto que genera tragedia” de Dr. Mahmood Sasa Marín, herpetólogo e investigador del Centro de Investigación en Biodiversidad y Ecología Tropical e Instituto Clodomiro Picado. 

Edición y traducción por Elena Parras, fundadora de Santa Teresa Hoy


Crocodile attacks, is there an overpopulation?

As a result of the unfortunate accident that occurred in the Cañas River, the debate on whether there is an overpopulation of crocodiles and how to manage this conflict between wildlife and humans has emerged in recent weeks.

In Costa Rica we can find American crocodile (Crocodylus acutus) or lagarto amarillo and Caiman or guajipal (Caiman crocodylus). The caiman is a small species and does not usually represent a risk to humans, however, the American crocodile has been involved in accidents with humans, sometimes fatal, such as the one that occurred in recent weeks in the Cañas River.

The habitat of the American crocodile is rivers, lagoons, estuaries and even the marine coast in both the Caribbean and the Pacific. It can reach more than four meters in length and it is these large specimens that exercise dominance in hunting or breeding spaces and can show aggressiveness towards other individuals of the same species or other animals that they may consider a threat. These aggressive behaviors can increase during the breeding season.

We spoke with Mr. Ronald Sánchez Porras, who was director of the Sustainable Development Master’s program at the University of Costa Rica and led a thesis on this topic «If we know their cycles, we can understand when they are more aggressive.»

The American crocodile feeds mainly on fish, but being an opportunistic predator, it can feed on any other prey such as birds, reptiles, and mammals such as dogs, cows, and horses that come to the water to drink. Humans are no exception, we are also mammals that can be considered prey.

In addition, its hunting strategy is very effective, submerging the prey to the deepest point of the lake so that it drowns. This makes crocodile attacks, although infrequent, have a high mortality.

Despite the perception that they are a plague or that there is overpopulation, experts agree that there is no overpopulation and that the high density under the Tárcoles River bridge is an exception. One can speak of overpopulation when the number of specimens exceeds the capacities of the ecosystem, and this is not the case of crocodiles.

It is true that populations have grown since conservation measures began in the 1970s with the creation of protected wildlife areas and the signing of international treaties for the protection of certain species (for example, the International Convention for Traffic in Species ,CITES). These protection measures were put in place as the populations had been decimated due to crocodile hunting for fear of attacks on livestock and the fur industry.

Photography from Michelle Reback

As the crocodile population normalized, the human population also grew rapidly. According to data from the INEC (National Institute of Statistics and Censuses) the population of Costa Rica has gone from 2.14 million in 1970 to 5.13 million inhabitants today.

The human population has grown especially on the coasts: 40% in the Pacific in the last 20 years. In this way, the chances of encounters with crocodiles have also increased.

In addition, humans are responsible for eliminating predators of crocodile eggs and hatchlings such as herons, storks, birds of prey, foxes, and felines. We are also responsible for providing new feeding opportunities for crocodiles by depositing fish waste in rivers or estuaries, letting pets go free, and even introducing tilapia, an African fish that is common in some rivers today.

The crocodile population increases with the human population, since humans themselves favor it. Where both populations increase the most is on the Pacific coast.

Photography by renunciamosyviajamos.com

«If we wonder why some rivers have a higher density of crocodiles, it is because we have turned them into sewers and garbage dumps,» laments Don Ronald Sánchez.

Crocodiles contribute to the balance, biodiversity and recycling of materials and nutrients in ecosystems. In addition, due to their size and wide distribution, they can be used as indicator species of contamination or ecosystem changes.

For humans, the most obvious function is to attract tourists. On the bridge over the Tárcoles River and its surroundings, crocodile watching is one of the activities that brings the most benefits.

“The saddest thing is that SINAC does not do its job of monitoring populations and does not officially denounce illegalities committed by the tour operators that feed them. In addition, sometimes citizens remove warning signs with the belief that they keep tourists away, when in reality the crocodile can become an economic pole if it is handled properly, «explains Don Ronald Sánchez.

What could be the solutions to avoid the conflict?

Some of the solutions proposed by experts are to eliminate individuals that have already attacked humans or move them to other places but these actions can alter the dominance hierarchy and generate new conflicts and movements of crocodiles to other areas closer to humans, which can be dangerous.

On the other hand, the translocation of crocodiles has proven not to be effective, because they generally return to the initial site, even when they have been moved hundreds of kilometers away.

Similarly, removing only crocodiles that have attacked humans would not end the risk, as any crocodile of sufficient size could attack a human, nor can all crocodiles be removed from an environment because of their ecological role and because they are a protected species.

In Costa Rica, the National System of Conservation Areas (SINAC), as a state authority and regulatory agency for wildlife management, must use the available scientific information to dictate the measures to be taken in order to minimize conflict and coordinate actions with other actors.

There have been initiatives and proposals to monitor crocodile populations between academia and institutions, but unfortunately they have never been consolidated and the solutions that continue to be proposed are not always those recommended by experts and a comprehensive solution has not yet been achieved.

Apart from generating the basic information required to establish a management plan at the national level, the Costa Rican academy could support measures aimed at reducing the conflict with crocodiles through its extension and social action programs.

These measures include: population monitoring throughout the country, identification of risk sites, labeling and communication to local communities and tour operators, design and establishment of barrier systems (exclusion enclosures) on river banks for bathers and evaluation of compensation measures for attacks to domestic animals.

Photography by renunciamosyviajamos.com

These actions require the coordination and participation of other actors, including the Costa Rican Tourism Institute, the Ministry of Public Education, the Red Cross, community associations and, of course, Sinac. Only by tackling the problem in a coordinated and joint manner will we be able to reduce the conflict and with it, perhaps, the tragedy.

Reference: “Crocodiles and a conflict that generates tragedy” by Dr. Mahmood Sasa Marín, herpetologist and researcher at the Center for Research in Biodiversity and Tropical Ecology and the Clodomiro Picado Institute. 

Edited and translated by Elena Parras, founder of Santa Teresa Hoy

Deja un comentario